lunes, 2 de abril de 2012

AMANECER...

No podíamos haber elegido mejor noche que aquella noche, ni madrugada más perfecta para dar rienda suelta a todas nuestras fantasías, sueños y anhelos...
Yo, luna, tú, sol...
Buscando siempre el momento adecuado para poder estar juntos y, por fin, había llegado...
El aire entraba por la ventana, pero no era eso lo que tenía mi piel erizada, ni mis pezones erguidos...
Comenzaste tiernamente a acariciar mi rostro, mis labios...
Nuestras miradas se encontraron y no éramos conscientes de nuestra agitada respiración.
Tu boca...cuántas veces la habría imaginado junto a la mía, cuántas había soñado tu lengua en mi oido, tu aliento en mi cuello y ahora era una realidad...
Tus manos dibujaron mi cuerpo, acariciaban mis pechos y éstos se agitaron con el roce inquieto de tus dedos...
Cada vez era más evidente mi excitación... y la tuya...
Aún estabas detrás de mi espalda y sentía cómo no podías dominar tus instintos... tu miembro pegado a mis nalgas, duro, erecto... y eso hacía que no pudiera, ni quisiera, dejar de mover mis caderas, frotándome, frotándote...
Separé mis piernas mientras tus largos dedos resbalaban por mi vientre... Me moría por sentirlos sumergidos en mi humedad y no dejaba de murmurar entre gemidos "te deseo"...
Pero tú, mi buen amante, sabes cómo prolongar el placer...hacer dulce la agonía...
Completamente desnudos, me tendiste sobre tu alfombra...
Por un instante, tu cuerpo sirvió de abrigo al mío, pero sólo eso... un instante...
Tus manos se apoderaban de mis rodillas... separándolas y pronto sentí tu nariz respirando mi aroma, tu boca probando sin apuro todo mi sabor... exquisito, excitante...Tu lengua lamiendo y yo... jadeando sin control...
Alzaste mis caderas para que mis piernas rodearan tu cintura, te deslizaste suave, fácilmente y comenzamos a movernos al unísono.
Nuestros cuerpos se tensaron, quedaron prendidos en un tiempo infinito, deshaciéndonos, temblando... alcanzando el paraíso... siguiendo el mismo ritmo, el mismo compás...
Yo, luna... Tú, sol... Los dos, simplente... eclipse.
Pasionhada

martes, 27 de marzo de 2012

¡QUÉ TONTERÍA!...

Qué largo fue tu camino,
cruzando playas, caminando orillas...
Esperando encontrar a alguien
que te devolviera la sonrisa...
Pensabas que el amor
era una parodia en tu vida...
Porque ella te dejó en la desdicha,
rompiendo en pedazos tu alegría...
En medio de tu desconsuelo,
rodaban lágrimas por tus mejillas,
lágrimas de sal, de dolor,
de rabia, de ira...
La amabas tanto, tanto la querías,
que creaste y creíste tus propias mentiras...
Y ahora piensas que debes aprovechar
la nueva oportunidad que te brinda la vida...
Pero no sabes que, a veces,
no todo son rosas sin espinas...
Y te veré lanzando plegarias al cielo,
cansado de nuevo, buscando una salida...
Intentarás alcanzar la libertad perdida,
arañando tu alma para no sentirla vacía...
Encadenado a unos recuerdos y sueños
llenos de versos y poesía...
Cuando llegue ese día,
pregúntale al viento, a la brisa,
incluso a la luna, con su luz divina,
porque no hallarás nada, ni nadie,
que te cure de la melancolía.
Pasionhada

¿A QUÉ DISTANCIA?...

Lo más lejos...
A la distancia de un abrazo.
Pasionhada

AQUÍ...

Las normas... las pongo yo.
Pasionhada

PECADO


Una vez alguien me dijo
que si la penitencia vale la pena
pecar no era malo
y un gusto sería la condena...
No dejaré de tentarte...
de encender la llama,
prender este fuego
que nos arde y quema...
De besar tus labios...
enredarte en mis piernas,
despertar tu deseo
sumirte en la impaciencia...
Fundirnos en caricias
suaves, salvajes, tiernas...
Vivir sensaciones intensas
en el infierno,
en la vida eterna.
Ven...acércate a mi hoguera.
Pasionhada

domingo, 11 de marzo de 2012

EN EL PARAÍSO...

Tu cuerpo es el paraíso perdido
del que nunca jamás
ningún Dios podrá expulsarme.
Gioconda Belli

jueves, 7 de abril de 2011

TRADICIÓN ORAL...


Me gusta amarte hincada de rodillas.


Aquí, tan desde abajo, tan cerca de la tierra


reclamo el palpitar de tu cuidado


y centro de mi delicia en el transcurso.



No es de extrañar que el mundo sea redondo.


¿Qué forma iba a adoptar, sino la de mi boca?


Raquel Lanseros