Su nuevo compañero le resultaba muy atractivo...ojos oscuros y nariz casi perfecta, una boca que invitaba a besar...alto, muy alto comparado con ella, moreno, de espaldas anchas y largas piernas...
Cuando él no se daba cuenta recorría con su mirada aquella figura y más de una vez se sorprendió de su propia imaginación...
Sentada sobre aquella enorme mesa y él a sus pies quitándole los zapatos, incorporándose para ir desabrochando uno a uno los botones de su camisa mientras sus labios pasaban sin prisa desde el lóbulo de la oreja a su cuello...Introduciendo sus dedos por el sujetador, acariciando sus pezones...De pie, entre sus piernas, sintiendo en su vientre cómo aquel sexo se endurecía y el suyo se iba humedeciendo por el deseo y el placer...
Dirigió las manos hacia el pantalón...el sonido de la cremallera se mezcló con los jadeos y gemidos que flotaban en el ambiente como única melodía...liberando de tanta opresión a ese miembro que luchaba por salir de tal opresión...deleitando su vista y sus sentidos...haciendo que su lengua se deslizara por sus labios...deseando disfrutar de su sabor...
Aquellos brazos fuertes la levantaron por las nalgas sin apenas esfuerzo... atrapando sus muslos...abriendo sus piernas para sentir cómo se adentraba en sus entrañas...
Ahora gozaba, disfrutaba de la fantástica realidad...
Pasionhada.
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